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Agile Games

¿Por qué, cómo y cuándo de los agile games?

Como Agile Coaches usamos los juegos como parte de nuestras dinámicas de facilitación, con la finalidad de proporcionar entornos seguros que permitan transmitir conceptos, métodos y prácticas relacionados con la transformación del negocio.

Pero ¿Por qué jugar? ¿Qué factores debemos incluir en el diseño de los juegos? ¿Cuándo jugar? Son preguntas que frecuentemente debemos responder, y en este post te daré algunos tips para ello. 

¿Por qué jugar?

Ralf Kruse en su artículo Why We Play nos expresa: “Jugar es una parte integral y muy efectiva de aprendizaje, ya que abre las mentes y los corazones de las personas y crea conexiones emocionales que hacen que las experiencias se mantengan en el tiempo”.

Los juegos son un espacio seguro que permiten a los participantes comprender conceptos y su posterior implementación. De esta manera aumenta la probabilidad de generar un efecto transformacional en la forma de hacer las cosas, dejando que la curiosidad innata, que caracteriza al ser humano, tome el control en el viaje del aprendizaje.

Saman Attarian y David Clifford, en el libro Build your own Agile Game, afirman que los juegos nos permiten experimentar conceptos abstractos en un corto período de tiempo, y además, entenderlos más profundamente en comparación que cuando solo leemos sobre ellos.

¿Qué factores debemos incluir en el diseño de los juegos?

Si bien los juegos son una herramienta importante, que usamos para facilitar la comprensión de los conceptos del mundo agile, el éxito de su implantación inicia en su diseño. Para lo cual se deben tomar en consideración algunos aspectos claves, mencionados por Saman Attarian y David Clifford, y que son descritos a continuación:

  • Define los objetivos del aprendizaje: Cada una de las intervenciones que planifiquemos en nuestras actividades deben tener un objetivo claro: el juego debe representar una experiencia para los participantes, por lo que debes preguntarte ¿Qué quieres lograr al final del juego?
  • Caracterizar a los jugadores: Identificar qué motiva a los participantes para jugar o no jugar, así como tomar en consideración el número de jugadores y el momento de la sesión.  En este punto es importante permitir suficiente tiempo para explorar, jugar y dar una retroalimentación de la experiencia.
  • Identificar la mecánica del juego: Tomando en consideración que la dinámica a desarrollar debe ser una experiencia divertida y atractiva, algunas de las mecánicas que podemos utilizar son:

► Aleatoriedad: Una parte de un juego depende de un elemento aleatorio, como podría ser el uso de dados o tarjetas.

► Seguimiento del progreso: En esta mecánica la medición es clave. En una dinámica como el juego del laberinto, se utilizan una tabla de medición para todo el movimiento generado.

► Gestión de Recursos: Los jugadores tienen un recurso finito que deben gestionar y que influye en el resultado del juego.

► Juego de roles: A cada persona que interviene en el juego se le asigna  un rol. Cada uno tiene características únicas, poderes, reglas o cualquier otra asignación.  Es muy corriente que los roles vengan determinados por tarjetas que definen el rol que debe jugar esa persona durante la dinámica del juego. También es habitual que los otros participantes, no tengan conocimiento de ello. El objetivo de esta dinámica es analizar los comportamientos desde la perspectiva de la influencia, además de saber cómo intervienen en la consecución de los objetivos.

► Crear: construir algo.  Los ejemplos incluyen dinámicas con piezas de Lego.

  • Lista los recursos a utilizar: Considera el material y las herramientas que estás utilizando para comunicar ideas, crear participación o hacer un seguimiento del progreso a lo largo del juego.  Impulsa en todo momento la creatividad, para lo cual toma en consideración la utilización de objetos simples.
  • Diseña el conjunto de actividades principales:  en el momento del juego es importante identificar la acciones, planificación, la ejecución y el resultado obtenido, porque son elementos claves para la retroalimentación de la experiencia.  Para conseguir esto, es importante que el jugador o lo jugadores repitan una y otra vez las acciones durante el avance del juego.
  • Espacio del juego: Recuerda que la dinámica del juego debe ofrecer a los participantes un espacio seguro, acogedor y cómodo, lo que ayudará a los jugadores a participar en un nivel de engagement más profundo.
  • Defina la lógica de recompensa y logro: La forma en que recompensamos a nuestros jugadores y cómo hacemos sentir que lo han logrado, cambia la forma en que los jugadores se involucran con el juego.  Diseña una lógica de logros que le permita al jugador disfrutar y sentirse desafiado y activa una alerta que esté relacionada con los objetivos de aprendizaje. Te ayudará a gestionar el efecto negativo en la motivación del equipo, si no ocurriera la consecución del logro planteado. Siempre habrá una oportunidad de volver a realizar el juego. Una vez realizado el análisis,  podemos replantear la estrategia, de ser necesario.

    ¿Cuándo jugar?

    Durante nuestro rol como coach/mentor, profesor y facilitador, definir cuándo usar una dinámica de juegos dependerá de algunos factores: el tipo de participantes que tenemos en sala, la actitud y la cultura de la organización, entre otros. Todo dependerá de la poderosa habilidad de saber leer la sala mediante la observación.  Además, siempre ten en cuenta el respeto hacia las personas que han decidido no participar en el juego, y lo más importante, asegúrate de que el juego conduce hacia un objetivo de aprendizaje, que será validado posteriormente en el proceso de retroalimentación de la experiencia.

    David Zambrano