Alumnos

La empresa emergente.
Otra forma de ser y hacer empresa

El trabajo de procesos y la democracia profunda

Se puede decir que el motor de las transformaciones históricas de la humanidad ha venido dado por la metamorfosis de los ecosistemas económicos. Este factor ha hecho que las organizaciones hayan tenido que adaptarse y evolucionar, ya sea por iniciativa propia, o bien porque se han visto forzadas a realizarlo, en muchas ocasiones con un sentido de urgencia. La alternativa a no hacerlo, ha sido no permanecer.

La sostenibilidad de las organizaciones, en el contexto actual de globalización y digitalización, llama al dinamismo, a la flexibilidad y al ajuste. Las organizaciones requieren mayor instantaneidad en sus reacciones en un entorno de incertidumbre y liquidez de las necesidades.
A lo anterior se agrega la transformación que ha vivido la sociedad, en que cada vez más el enfoque es en el ser humano, en la persona como individuo, que ha cobrado relevancia y tomado protagonismo.
La visión para poder entender el cambio constante, de modo que podamos sobrevivir en ese hábitat interconectado y en evolución permanente, donde las conexiones e interacciones entre los individuos son las que pueden llegar a marcar la diferencia, supone una interrogante y un desafío.

Extrapolar estos conceptos y este enfoque al entorno organizacional, puede ir de la mano del Trabajo de Procesos y de la Democracia Profunda. Esto lleva a adentrarse en una perspectiva sistémica, en que la forma de enfocarlo reside en las interrelaciones y el intercambio, en los procesos de comunicación y las relaciones entre quienes componen estos sistemas: las personas.
La Democracia Profunda es un concepto desarrollado por Arnold Mindell, que presenta una nueva interpretación de lo que significa el ser humano. Se basa en la tesis de que todo fenómeno social es un fenómeno lingüístico, que se desarrolla en un sistema en el que se producen relaciones e interrelaciones entre sus componentes.

Mindell construye el concepto desde fuera de los antiguos parámetros que han servido de base para observar la vida. Se trata de una propuesta posmoderna y posmetafísica, que ha recibido la influencia de autores como Humberto Maturana, Francisco Varela, Fernando Flores, John R. Searle, John L. Austin y Martin Heidegger.
Hablar de Democracia Profunda puede confundir, o desviar la atención hacia el campo de la política contingente. No es el caso. Aquí la invitación es centrarse en las personas como componentes fundamentales de las organizaciones y de los sistemas, que son quienes llevan a cabo los procesos de negocio. La referencia es dar voz a las necesidades y aportes de cada una de las personas de esas organizaciones, tomando en cuenta en todo momento, su contexto y los aportes que cada cual puede entregar. En esta concepción, el respeto, la igualdad, la horizontalidad y trato simétrico entre las personas es fundamental.

Por su parte, el Trabajo de Procesos es un método interdisciplinar que ofrece herramientas para facilitar la transformación y el crecimiento de las organizaciones, tanto a nivel individual como colectivo. El Trabajo de Procesos ofrece herramientas para la transformación y desarrollo de equipos de trabajo, incluyendo la gestión  de conflictos. Se centra en cómo socializan los grupos de personas, en los aspectos psicológicos que influyen en su comportamiento, así como en aspectos físicos que los condicionan.

Para identificar a este nuevo estilo de empresas en este nuevo entorno, se habla de Empresa Emergente, concepto creado por Rafael Echeverría. Cuando Echeverría habla de empresa emergente, se refiere a la nueva y deseable forma de hacer y ser empresa. Esta nuevo enfoque organizacional está marcado por las interrelaciones entre las personas. Las conexiones y relaciones estarán marcadas por la modificación en la figura central de autoridad que predominó en la empresa tradicional. En la Empresa Emergente, en vez la figura jerárquica del jefe/gerente tradicional, habrá una persona que facilite la ejecución del proceso de trabajo, que estará al servicio de la capacidad de desempeño de la gente.

Las forma de relacionarse estará marcada también por una transformación radical en el substrato emocional que definía a la empresa tradicional, que se apoyaba en el miedo, en la coerción. En la empresa emergente el miedo será sustituido por la confianza.
Si bien estos no son temas nuevos en el debate empresarial, suponen una oportunidad en un recorrido de transformación, en un camino hacia la mejora de la productividad y del mejor vivir de las personas.
El propósito de la democracia profunda, del trabajo de procesos y de la empresa emergente, es alcanzar un mejor entorno organizacional.

En este ecosistema, cabe todo el mundo y la organización está en permanente intercambio con el exterior. En contacto con la periferia del dominio organizacional, están el mercado, la sociedad, las personas en su vida cotidiana.
Los contenidos que se irán publicando en este blog son una invitación a realizar un recorrido entre los distintos conceptos y componentes en los que se sustentan y se puede ir alcanzando esta nueva forma de ser y hacer empresa que ha surgido.

Claudia M. Delgado