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Sí, y además…

¿Te has preguntado cuántas veces utilizamos la palabra “pero” después de una afirmación y todo lo que ello conlleva? Te planteo algo:

Reflexiona si la siguiente situación te resulta familiar, si este tipo de diálogo se encuentra entre tu repertorio más utilizado, e incluso si al leerlo se te escapa una pequeña sonrisa.

“Mañana es el cumpleaños de mi hermano, y durante el fin de semana mi familia y yo tuvimos la desafiante tarea de decidir qué regalarle”.

– Una mochila para el gimnasio, es un regalo práctico y sencillo con lo que acertamos seguro.  (¿Cómo no se me había ocurrido antes?)

– Me gusta la idea y lo veo práctico, PERO creo que es un regalo muy personal.  (Ajá, puede que tenga razón…pensaré en otra cosa)

– ¿Y un pack que incluya una sesión de spa para dos personas? (Estoy segura de que ahora no me dirá que esto es muy personal, ¿verdad?)

– Sí, puede que eso lo aproveche…PERO  me parece un regalo muy despersonalizado. (Ya estamos con el “pero” una vez más)

– Está bien, ¿qué idea de regalo planteas o crees que le podría gustar?

– No sé, soy malísimo para esto de los regalos…

Si después de reflexionar sobre ello tu respuesta es afirmativa, déjame decirte que tengo algo para ti y que podría cambiar tu vida. Sí, estás leyendo bien, cambiar tu vida.

Nuestra estancia en Becerril de la Sierra coincidió con el cumplimiento del primer mes del   Agile BootCamp, y fue como la guinda de un gran pastel. Hasta ese momento habíamos escuchado y aprendido mucho acerca de los grupos, equipos e interacciones, pero no habíamos tenido la oportunidad de ponerlo en práctica.

Una de las dinámicas grupales que más me sorprendió, por su equilibrio entre simplicidad en la ejecución e influencia en el pensamiento grupal, fue la denominada “sí y además”.

La dinámica consistió en dividir el grupo en parejas, donde uno de los integrantes de la misma enuncia una frase del tipo “Vamos a comprar un regalo muy bonito para tu hermano”, a lo que el segundo integrante de la pareja contestará con una estructura del estilo: “Sí, y además nos va a salir muy barato”.

Durante mi experiencia con la técnica del sí y además, experimenté en primera persona la sensación de pensar teniendo una actitud de sumar. Era consciente de que un “pero” no estaba admitido,

y automáticamente cambié mi estructura mental del oposicionismo, a la de sumar, a contribuir. Añadido a esta sensación, fui consciente de que todo el equipo tendría un mismo lenguaje común y que gracias a ello podríamos conseguir algo grande.

¿Y por qué pienso que esto puede cambiarte la vida?

Primero, porque nos hace ser conscientes de los tipos de interacciones que existen y lo que se puede llegar a conseguir con cada una de ellas. En el ejemplo que ponía al principio, se puede ver como las respuestas que obtengo son de oposición sistemática. Todos sabemos qué podemos provocar si lo utilizamos habitualmente: frustración, desmotivación y sensación de falta de legitimidad en la persona que trata de aportar nuevas ideas, pero también falta de creatividad en el emisor.

Segundo, porque es de suma importancia que le demos el valor que se merecen a las interacciones sumativas, ya que sirven de gran ayuda durante el proceso de toma de decisiones en general, y en la comunicación, lenguaje y creatividad en particular.

“¡Vamos a ser capaces de generar interacciones sumativas!
Siiiii, y además seremos capaces de contárselo a otras personas para que también mejoren su día a día”

Susana Pascual